|
|
Que el VIH/SIDA es un problema de primera magnitud para la humanidad es una premisa s?lidamente asentada en nuestra sociedad. Que dicho problema alcanza proporciones devastadores en los pa?ses menos desarrollados tambi?n est? calando en el imaginario social occidental, del que Espa?a forma parte. Que estemos dando la respuesta adecuada a una de las principales amenazas para la seguridad del planeta, tal y como la defini? la Asamblea General de Naciones Unidas en 2001, con la presencia y votaci?n afirmativa de nuestro pa?s, es otro asunto.
Cada d?a 14.000 personas nuevas se infectan con VIH, el virus del SIDA, en n?mero creciente mujeres, biol?gica y socialmente m?s vulnerables que los hombres. Cada d?a 8.000 personas mueren por causas derivadas del s?ndrome de inmunodeficiencia. La inmensa mayor?a de esos seres humanos pierden la vida por haber nacido y habitar el lugar err?neo de la tierra, donde no hay acceso a los tratamientos que podr?an salvarles.
Pero esta crisis no es s?lo de salud y de vidas, tan esenciales. Es tambi?n una crisis de justicia y equidad. Si analizamos los ?ltimos 20 a?os, no hay ning?n otro indicador que pueda explicar la p?rdida de los anteriores t?midos avances en desarrollo en el ?frica subsahariana que no sea el SIDA. Tal vez haya pa?ses donde la m?s fuerte devastaci?n derive de las guerras, las sequ?as o las hambrunas, pero tomada la regi?n en su conjunto, s?lo el SIDA explica datos escalofriantes: reducci?n de la esperanza de vida en varios a?os, amplio abandono de las actividades agropecuarias y del cuidado del h?bitat natural, con la p?rdida de conocimientos ancestrales, cambio brusco de las estructuras familiares (abuelos cuidando de hu?rfanos), enfermedad y muerte masivas de m?dicos, profesores, funcionarios, militares y cuadros medios locales, y un largo y fatigante etc?tera.
La respuesta a este enorme desaf?o debe tener cuatro ejes: trabajar para que todas las personas que est?n en grave riesgo de enfermar y fallecer tengan acceso a los cuidados y medicamentos que necesitan con urgencia; reforzar las medidas de prevenci?n conocidas; reducir el impacto y planificar y aplicar una soluci?n a largo plazo equiparable a otras empleadas a lo largo de nuestra historia.
Las vacunas son la intervenci?n en salud p?blica de mayor rentabilidad y mejor relaci?n coste-beneficio. Gracias a ella, numerosas enfermedades infecciosas antes mort?feras ahora est?n controladas o han pr?cticamente desaparecido. Ha llevado tiempo, dedicaci?n y recursos, pero a la larga las vacunas han sido la soluci?n a estas dolencias que tienen en com?n estar originadas por pat?genos transmisibles, como lo es el VIH.
Encontrar una vacuna preventiva eficaz, segura y asequible para todos los que la necesiten (especialmente en los pa?ses m?s afectados) tendr?a que ser una de las m?ximas prioridades de cualquier pol?tica integral y con visi?n de futuro sobre el VIH/SIDA y sus efectos mundiales. Sin embargo, los compromisos son escasos: apenas un 3% de todos los recursos que se destinan al SIDA se invierte en intentar descubrir la vacuna.
De los pa?ses industrializados, Espa?a es uno de los que menos ha hecho hasta ahora en este campo, aunque tenemos una alta expectativa de que eso cambie. El recientemente anunciado aumento de contribuci?n espa?ola al Fondo Global de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria de 35 a unos 60 millones de d?lares (50 millones de euros) para 2006 es un dato para el optimismo: permitir? proveer m?s asistencia y tratamientos y m?s educaci?n e instrumentos de prevenci?n ya conocidos para poblaciones sin recursos propios. Sin embargo, una pol?tica comprehensiva sobre SIDA y desarrollo tiene que involucrar a todos los actores p?blicos, privados y comunitarios concernidos y ha de establecer l?neas de trabajo que tambi?n apoyen la I&D de las nuevas tecnolog?as de la prevenci?n, muy especialmente en vacunas pensadas para los pa?ses en desarrollo.
Obtener una vacuna preventiva para el VIH no ser? f?cil. Es muy posible que de los primeros 30 prototipos de vacunas ahora en investigaci?n en humanos s?lo algunos pocos tengan eficacia y que ?sta sea parcial. Adem?s, la vacuna no servir? de nada si no se dispone de la infraestructura, el equipamiento y el personal adecuados para hacerla llegar a los lugares m?s remotos, algo que ya hoy hay que empezar a construir.
Los desaf?os cient?ficos, pol?ticos y econ?micos para llegar hasta la vacuna del SIDA son extraordinarios. Existe incluso la posibilidad de que no lo consigamos nunca. Sin embargo, no nos podemos permitir no intentarlo.
Joan Tallada, Tenemos SIDA ? movimiento social contra el SIDA
Tenemos SIDA es una iniciativa impulsada y coordinada por globalSIDA, formada por las siguientes entidades: A+MAS, Anesvad, Fundaci?n Ecolog?a y Desarrollo, Fundaci?n Tri?ngulo, globalSIDA, IAVI, MAS+MADRID, M?dicos Sin Fronteras, RED 2002, Save the Children y World AIDS Campaign.
 |
|