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Cada d?a m?s de 14.000 personas se infectan con el VIH. El 95% de estas nuevas infecciones ocurre en los pa?ses en desarrollo, y el 80% se debe a un contacto sexual no protegido entre parejas heterosexuales. Casi el 50% son mujeres, y en Sur?frica solamente, una de cuatro mujeres se infecta por el VIH antes de llegar a los 22 a?os. Esta situaci?n exige que se ampl?e el abanico de m?todos de prevenci?n a nuestro alcance en la actualidad con el fin de disponer de tantas herramientas como sea posible, y que se adapten a las distintas necesidades de las personas.
Los microbicidas son productos en desarrollo que se aplicar?an en la vagina o el recto para evitar la transmisi?n del VIH durante las relaciones sexuales, y posiblemente de otras infecciones de transmisi?n sexual. Aunque la mayor?a de los productos que se est?n probando en la actualidad adopta la forma de un gel o una crema, las posibilidades son mucho m?s amplias y se est? evaluando el uso de supositorios y anillos, c?psulas o diafragmas, as? como otros m?todos de difusi?n del producto. Adem?s, algunos de los candidatos en investigaci?n incluyen hormonas anticonceptivas, lo que les permitir?a funcionar tambi?n como m?todos de control del embarazo.
Los microbicidas se a?adiran a las alternativas de prevenci?n del VIH actualmente disponibles, tales como los preservativos masculinos y femeninos o los programas de distribuci?n de jeringuillas para los/as usuarios/as de drogas intravenosas, para reducir el n?mero de nuevas infecciones. Este m?todo de prevenci?n ser?a particularmente interesante en los contextos donde existen obst?culos para la utilizaci?n del preservativo, por ejemplo cuando una persona no consigue negociar el uso de este m?todo de protecci?n con su pareja, o cuando existe el deseo de tener hijos/as. Los microbicidas representan una herramienta particularmente prometedora para las mujeres que encuentran dificultades para protegerse: su uso les permitir? avanzar en el manejo de la prevenci?n ya que se trata de un producto cuya aplicaci?n parte de la propia iniciativa de las mujeres. Esto no significa que el uso de los microbicidas tenga que ser exclusivamente de la responsabilidad de la mujer, y es importante incluir a los hombres en su defensa.
La investigaci?n y el desarrollo de microbicidas han avanzado mucho m?s r?pidamente de lo que se esperaba y ya se est? hablando de productos de varias generaciones. Los de ?primera generaci?n? se basan en el uso de agentes que crear?an una barrera para impedir el paso del VIH en las c?lulas imitando el m?todo natural de protecci?n de la vagina (acidificantes como BufferGelTM), e incidir?an en el proceso de replicaci?n del virus una vez entrado en el organismo para que ?ste no pueda penetrar en las c?lulas y multiplicarse (inhibidores de la entrada como Pro2000 o Carraguard?), o lo destruir?an antes de que entrara en contacto con ?stas (surfactantes como SavvyTM). La mayor?a de estos primeros candidatos se encuentra en fases avanzadas de desarrollo y se prev? que se sepa, o se tenga una buena indicaci?n de si son eficaces, en 2007-2008.
Los productos de la generaci?n siguiente se encuentran en fases menos avanzadas de estudio o todav?a no se est?n probando en humanos. Consisten principalmente en prote?nas, mol?culas, f?rmacos antirretrovirales, quimiocinas, o incluso bacterias, cuyo objetivo es incidir en el virus o en las c?lulas del organismo para impedir que el virus se multiplique tras su entrada en las mismas.
Pero para que un microbicida consiga verdaderamente tener un impacto sobre la expansi?n de la pandemia de SIDA es imprescindible que cumpla tres caracter?sticas esenciales: seguridad (que el producto no da?e a la persona que lo usar?), efectividad (que sea capaz de evitar la transmisi?n de la infecci?n por VIH), y accesibilidad (que llegue a todas las personas que lo necesitan en el mundo, est?n donde est?n).
Posiblemente el aspecto m?s discutido sea el de la efectividad, puesto que los primeros microbicidas ser?n de una eficacia parcial, posiblemente de un 60%. No obstante, el argumento es que, seg?n las estad?sticas, un m?todo con una eficacia del 90% usado el 20% del tiempo previene menos infecciones que otro con un 70% usado el 30% de las veces o que otro con un 50% usado el 40% de las veces. En este contexto, incluso un m?todo parcialmente efectivo permitir?a reducir el n?mero de nuevos casos de VIH de forma significativa y as? ralentizar el ciclo de nuevas infecciones, sobre todo en los pa?ses m?s afectados.
Seguramente en nuestros pa?ses significa que se puedan plantear debates interesantes sobre el paradigma de prevenci?n actual, que una sociedad bien informada deber?a abordar ya.
Marion Zibelli es coordinadora del Programa de Vacunas y Microbicidas del Grupo de Trabajo sobre los Tratamientos del VIH/SIDA (gTt).
gTt para Tenemos SIDA 1 de abril de 2006
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